Chemtrails

Posted on 28 Mayo, 2008 by Fada.
Categories: Agua de Self, Saving the world, Uncategorized.

Hoy os pongo “sobre la mesa” el principio de otro tema de reflexión y que ya vereis como tiene que ver con el tema que nos ocupa; el agua.

Primero definiremos Chemtrails (según la wiki):

Las chemtrails son un supuesto fenómeno cuyos partidarios defienden que algunas estelas de condensación dejadas por aviones no son tales, sino en realidad están compuestas por productos químicos. Para los partidarios de esta teoría de conspiración la verdadera naturaleza de las chemtrails sería conocida por sólo unos pocos y su objetivo sería causar daños de algún tipo a la población.

“Chemtrail” es una abreviación del inglés chemical trail, que traducido literalmente significa estela química. La denominación imita a la que se da en este idioma a las estelas de condensación (contrail). No debe confundirse este término con la dispersión de sustancias químicas para fines reconocidos (fumigación, sembrado de nubes, exhibiciones aéreas, etc.).

Si echamos una mirada al cielo en un día despejado, es posible que podamos ver con facilidad una estela blanca producida por el paso de un avión a reacción.

Y segundo, os voy a contar un cuento:

Hace unos años una serie de personas observadoras, se fijó en un curioso espectáculo, las famosas estelas, no se diluían al poco rato, ocurría algo extraño, las estelas se cortaban en seco y continuaban nuevamente en seco, las estelas no desaparecían a los pocos segundos de pasar el avión, estas “marcas” en el aire duraban en ocasiones hasta más de cuarenta minutos, y durante este periodo se extendían hasta formar una leve bruma.

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Otra cosa interesante que estas personas observadoras vieron, es que las sendas parecían dibujar en el cielo disposiciones concretas, tales como decenas de ellas paralelas, en estrella, formando cuadrados y sospechosas curvas. Del mismo modo, los aviones que las producían, parecían volar a distintas alturas.

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Todo esto comenzó a preocupar a estas personas tan observadoras…

Un buen día estas personas tan observadoras, se hicieron con unos potentes prismáticos y algunos con poderosos teleobjetivos con los que armándose de un poco de paciencia pudieron observar a estos aviones tan particulares, y la sorpresa que se llevaron fue mayúscula.

Resulta que aquellos aviones no producían las sendas con los reactores, ¡la senda aparecía en la panza o en alguna parte distinta del fuselaje a los motores!… y otra cosa interesentate es que aquellas sendas las producían aviones militares de carga…

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Y entonces aquellas personas observadoras, empezaron a organizarse y descubrieron que eso no solo sucedía en su país (USA) ocurría en muchos países.

Aquellos hombres observadores descubrieron que cuando el sol entraba en el ocaso sobre las sendas, estas solían producir un extraño efecto iridiscente.

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Entonces en aquellas ciudades donde las sendas se veían frecuentemente, decidieron colocar finísimos filtros de aire montados sobre ventiladores, y para su sorpresa, en aquellos filtros, aparecieron una exagerada cantidad de metales pesados y extraños compuestos químicos.

Y los hombres observadores, se pusieron a pensar… que estaba pasando, y llegaron a tres sorprendentes conclusiones que parecían explicar la causa de estas anomalías artificiales.

Las conclusiones a las que llegaron fueron las siguientes:

  1. Estas estelas químicas, era un programa militar que tenia por objeto el deshacerse de ciertos compuestos químicos que no podían arrojar sobre el terreno y las aguas, pero si podían lanzarlas a la atmósfera para que de este modo en combinación con el oxigeno e hidrogeno se catalicen para su destrucción silenciosa.

  2. Las estelas, estaban destinadas a algún tipo de proyecto por el cual se pretendía modificar artificialmente el clima o determinadas condiciones atmosféricas

  3. Las estelas, formaban parte de un oscuro plan de inoculación humana que se mantiene en el mas absoluto secreto, recordemos que ya en la segunda guerra mundial, se “fumigaban” desde el aire a las tropas enemigas con compuestos tóxicos, pero en tiempo de paz ¿Qué efectos pretendían producir con esta masiva fumigación?, aquí es donde la parte mas oscura y tenebrosa parte del plan empezaba a preocupar más seriamente.

Después de validar y comprobar detalles tales como interesantes estudios sobre las condiciones necesarias para la producción de estelas convencionales o estelas químicas, encontraron un par de sorpresas mayúsculas.

Tras analizar cientos de fotos que fueron reuniendo, encontraron que en algunas de ellas, aparecían desconocidos artefactos voladores cercanos a estas estelas, e incluso algunos de ellos con forma lenticular, eran OVNIs, y ¿Qué hacían aquellos OVNIs cerca de las estelas producidas por aquellos misteriosos aviones?, Mas preocupante si cabe, fueron una serie de fotografías en las que se veía nítidamente las estelas que desde ahora llamaremos Chemtrails (sendas/estelas químicas) pero no las producía ningún avión… ¡las producía un objeto esferoide!…

Un momento… un momento… ¿Qué esta pasando aquí?… Aviones que fumigan ciudades, metales pesados en el aire y OVNIs, eso no parecía tener sentido, pero las pruebas estaba hay.

Y por si fuera poco, otro extraño efecto adicional descubrieron casi por casualidad, en aquellas zonas en las que los aviones o artefactos soltaban estos compuestos químicos, en el rocío de la mañana aparecía algo similar a “extrañas telas de araña” que cubrían levemente la vegetación, pero esto no terminaba hay, si se tocaban estas telillas o hilillos, producían picores y enrojecimiento cutáneo, eran tóxicas por contacto.

Fueron muchos los que teorizaron sobre los Chemtrails y los más osados comentaban que los compuestos químicos realmente formaban parte de un plan de inoculación de la población, esa era la teoría más aterradora y que más parecía ajustarse al estudio.

Aparentemente descubrieron que en las zonas donde las fumigaciones eran mas frecuentes aparecieron “extrañas gripes” que no eran tales, también aumentaron las alergias y picores de ojos (en especial los lagrimales), asimismo, el aumento de los casos de depresiones y demás psicopatías (recordemos que en España el fenómeno de los Chemtrails se produce en numerosas ciudades y que los casos de bajas laborales por depresión, han alcanzado el 37% en este momento del total de las bajas laborales que se producen en este país).

Pero ¿Por qué nos inoculaban? Y siguieron estudiando para llegar a unas pocas pero casi surrealistas conclusiones que ahora relataré.

§ ¿Eran agentes químicos que pretendían modificar la conducta humana?, de tal modo que nos hacían mas dóciles, ¿menos resistentes a la dominación?, se dice no sin argumentos que el exceso de flúor en nuestro cuerpo, ataca una zona concreta de nuestro cerebro que controla nuestra “resistencia a la adversidad” y nos hace mas dóciles, ¿es esa la causa del aumento expotencial de las depresiones en los últimos años?

§ ¿Acaso pretendían inocularnos algún tipo de bacteria o virus? Para de este modo generarnos algún tipo de enfermedad latente que no somos capaces de detectar y cuyos síntomas relacionamos con causas comunes tales como extrañas gripes, dolores de cabeza, picores…

§ ¿Estan provocando la sequía? (esta es la pregunta que iremos desarrollando en este blog)

Todo esto es muy extraño, pero asimismo muy real, y el fenómeno de los chemtrails continua, no tiene mas que ser una persona observadora y levantar la mirada de vez en cuando a los cielos.

¿Qué opinais?…

Los oceanos dan energia ilimitada

Posted on 24 Mayo, 2008 by Fada.
Categories: Agua de Self, Saving the world, Uncategorized, Zeitgeist.

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A finales del siglo XIX, el físico francés Jacques Arsene d’Arsonval propuso un método para generar electricidad que empleaba el mar como un colector gigante de energía solar. Se cree que esta tecnología, llamada “Conversión de Energía Termal Oceánica” (OTEC por sus siglas en inglés) podría permitir el establecimiento de un sistema eficiente de almacenamiento de energía a lo largo y ancho del mundo, suministrando un flujo energético lo bastante grande como para satisfacer las necesidades del planeta.

 

 

El OTEC se basa en la idea de explotar las diferencias de temperatura entre las aguas profundas y superficiales, para de este modo generar potencia eléctrica. Las aguas poco profundas del océano pueden llegar a calentarse hasta los 29ºC en los trópicos. Solo un kilómetro por debajo de estas cálidas aguas, la temperatura es significativamente más baja, con caídas frecuentes por debajo de los 5ºC. Estas diferencias extremas de temperatura se emplearían para operar turbinas de vapor, que activarían los generadores para producir electricidad. Los expertos estiman que, un día cualquiera, los 60 millones de km2 de superficie ocupada por los mares tropicales, absorben una cantidad de radiación solar equivalente a 250.000 millones de barriles de petroleo. Para poner en una perspectiva más inteligible estas cifras, digamos que esto implica que bastaría con aprovechar algo menos del 0.001% de esta energía (convertida en potencia eléctrica) para producir más de 20 veces la cantidad consumida diariamente por los Estados Unidos.

A lo largo de los años, se han producido varios intentos para ajustar y refinar esta tecnología y construir un prototipo funcional de planta OTEC. Un estudiante de D’Arsonval llamado Georges Claude, fue el primero en lograr la construcción de una de estas plantas, hecho que tuvo lugar en Cuba en el año 1930. La planta de Claude fue capaz de generar 22kW de electricidad empleando una turbina de baja presión. Este experimento demostró la viabilidad de este sistema, o en palabras del propio Claude: “hizo que mis virulentos oponentes tuvieran que morderse la lengua”. Cinco años más tardes, Claude construyó otra planta OTEC a bordo de un buque carguero. Desafortunadamente, el barco resultó destruido poco después de su botadura debido a malas condiciones meteorológicas. La aparición de grandes cantidades de petroleo barato, a mitad del siglo XX, condujo finalmente al cese de la actividad investigadora en torno a las plantas OTEC.

Un equipo de arquitectos británicos, entre los que se incluyen Dominic Michaelis, Alex Michaelis, y Trevor Cooper-Chadwick, se encuentra en la actualidad trabajando en un proyecto con el que esperan traer de vuelta a la vida esta idea centenaria. Juntos han propuesto la construcción de una red de “plataformas flotantes”, que además de funcionar como generadores de potencia OTEC, estén equipadas con turbinas eólicas y maremotrices (véase ilustración). De este modo, las plataformas podrán explotar simultáneamente tres fuentes de energía naturales para suministrar electricidad “de forma constante”. Los científicos dicen que una sola “isla” con este diseño sería capaz de producir alrededor de 250MW, mientras que si se construyesen 50.000 de estas “islas”, el mundo sería capaz de saciar sus necesidades diarias de energía.

Según los arquitectos, una planta OTEC no solo sería un suministro de energía ecológica, sino que debido a su proceso de conversión único, también produciría agua desalinizada como subproducto. Además de la producción de 300.000 litros de agua dulce diarios, la planta OTEC podría emplearse también para producir hidrógeno mediante electrolisis. Alex Michaelis se imagina a las propias islas como hogar de sus operarios, que tendrían que trabajar “a bordo” para llevar a cabo las funciones de mantenimiento. Michaelis cree que los habitantes podrían ser capaces de cultivar marisco y vegetales, y que vivirían en las islas durante turnos mensuales, al igual que sucede hoy en día en las estaciones petrolíferas.

Varios críticos han cuestionado la viabilidad del sistema de 50.000 islas artificiales, argumentando que es improbable que el proyecto pueda implementar sus costos de manera eficiente. En respuesta a estas críticas, Michaelis afirmó: “Tenemos que considerar que estamos en guerra tratando de buscar una nueva forma de obtener energía limpia; los esfuerzos en tiempos de la Segunda Guerra Mundial produjeron enormes cantidades de aviones, tanques, barcos y demás armamento por parte de ambos lados en contienda. Solamente en aviones Spitfire, el Reino Unido construyó 20.300 unidades, lo cual hace que la construcción de más de 50.000 de estas plantas parezca una cifra razonable”.

Traducido de Unlimited Solar Energy from the Ocean? (autora: Sarah Gingichashvili)